Cuando la joven llegó a aquel famoso y viejo lugar, la respiración se le entrecortaba por el último esfuerzo, mas aquello no le supuso ningún obstáculo a la hora de abrir con fuerza la puerta. Al principio le costó vislumbrar lo que tenía frente a ella por lo que se quedó quieta en el umbral.
Cierto es que no le hacía falta poder ver para saber como se encontraba La Taberna. Lo recordaba todo, su principio y su final. No, no podía permitirse pensar en su esa última palabra que navegó en su mente por unos segundos, pues se prometió a sí misma que nunca dejaría que tal suceso ocurriera, de ahí aquellos sueños y su nueva visita.
Desde el primer momento que pisó La Taberna, se sintió atada a ella por un irrompible lazo. Los rostros de todos los que una vez la habitaron cruzaron su mirada en aquellos instantes, sonrientes le saludaban como dándole la bienvenida ... como si el tiempo nunca hubiera hecho mella en aquellas imágenes...
Una agradable sensación la embargaba cuando se percató de la presencia de dos sonidos bien diferenciados. El primero de ellos se oía con fuerza y levantaba pequeña brisa que rozaba su melena. Lo primero que pensó fue si su viejo amigo la reconocería después de tantos años.. Ya no era aquella jovencita que en su adolescencia pasaba las horas haciéndole compañía a aquel, entonces joven, dragón y a los lugareños. Casi había pasado una década desde entonces...
Rizzik dormía plácidamente en el centro del salón por lo que Akane decidió despertarlo con suavidad... Se sentó sobre una de las garras de tal histórico animal mientras que hablaba en voz alta:
- Desde luego ha pasado mucho tiempo, ¿no es así lagartija?
Poco a poco el dragón abrió los ojos que tras ver la figura de la muchacha adoptaron una aptitud de asombro muy palpable. Al principio no conseguía reconocer a aquel visitante que había aparecido de improvisto, mas no tardó en reaccionar.
Como pudo, Akane abrazó el rostro de su querido amigo y le prometió ponerse en seguida a recuperar el lugar.
- ¿Pensabas que te dejaríamos aquí abandonado? Se que al final todos volverán, tarde o temprano. A propósito, no me mires así.. no voy a despertar a Ocean2, me niego.. que le toque a otro...
Sonriéndole burlonamente se bajó de la descomunal garra y se arremangó las mangas.
-Desde luego ¡cuanto has crecido! Creo que nos va a tocar ensanchar la cueva.. mm ya tengo trabajo para los chicos.. jeje
Antes de pronunciar cualquier otra palabra, en la puerta apareció una sombra que reconoció al instante.. No tardó en apresurarse a abrazar a su amiga. El tiempo también había cambiado su imagen pero seguía radiante como siempre. Ahora con una larga y rizada melena oscura tenía un aspecto mas adulto, pero sus facciones seguían revelando su verdadera identidad. Sonriente y visiblemente emocionada intentó articular algunas palabras,
- ¡Adara! ¡Sabía que no tardarías en aparecer!
La bella mujer sonreía mientras que Akane le pedía ayuda para ordenar el aspecto de la Taberna. Ambas pretendían abrir de nuevo La Taberna y conforme iban adelantando faena fueron llegando mas y mas caras conocidas.
Todos los que volvieron recibieron una calurosa bienvenida y se unieron a las labores. Las llegadas fueron muy emotivas y Akane no cabía en sí de gozo.
Rizzik se alegró de volver a ver a sus antiguos amigos mas hubo a quién no recibió de buen agrado.. Se trataba de Astinus, aunque ya era bien sabido que el sentimiento de rechazo era mutuo.. Era una amistad.. un tanto especial..
Entre abrazos, palmadas y besos, La Taberna volvía a reunir viejos lazos de amistad que ni siquiera el paso del tiempo podía separar.
Se reunió a los hombres y se propuso una nueva remodelación principalmente motivada por el visible crecimiento de Rizzik y por el deterioro de las vigas. Akane pidió al cronista que presidiera la charla ya que las chicas estaban lo suficientemente ocupadas con el tema de recoger provisiones y recaudar fondos.
De entre todas las caras conocidas ya se empezaron a distinguir alguna nueva...
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