Los días daban paso a un proyecto que iba tomando forma, las inmensas telarañas desaparecieron, las mesas y sillas volvieron a servir para su función, la chimenea quedó impoluta tras la visita del parroquiano más bélico y el lugar dejó de ser una sucia y gris cueva para transformarse en una cálida parada para el viajero sediento. Mucha gente trabaja en total armonía reparando las vigas, cortando madera y agrandando la habitación del dragón. En un momento de relax Adara observa la mirada perdida de Akane y vislumbra su sonrisa, se acerca a su amiga y le dice:
- Ve pensando qué quieres hacer con esa habitación del fondo que se está construyendo.
Ante la mirada atónita de la muchacha, Adara le sonríe mientras coge su mano para llevarla hasta una habitación que, aún en fase de construcción, permite ya hacerse una idea de su forma y naturaleza. Cuando Akane se asoma al interior lo primero que ve es un enorme agujero en la pared, claramente será una ventana de forma ovalada con vistas al bosque. Al pasear su mirada por el resto del habitáculo comienza a pensar qué hará…
- ¿Por qué? – pregunta mirando a la camarera.
- Porque creo que mereces un rincón exclusivo para ti, donde puedas refugiarte en las tormentas y donde puedas gritar de rabia y alegría. Akane, esta habitación es sólo un trocito de la Taberna, pero es tu trocito, hasta ahora únicamente Rizzix tenía uno, el resto nos hemos ido adaptando al espacio, pero tú, que eres el Alma, te mereces el tuyo propio.
Adara deja a solas a Akane para que vaya pensando cómo dejar la habitación cuando esté terminada. Se encamina hacia el centro del salón principal y abre la trampilla, baja al subsuelo, enciende una antorcha y comienza a buscar al cocodrilo. Mientras camina y respira la humedad comienza a recordar tiempos pasados cuando, hace ya diez años, las visitas al sótano eran asiduas. Sonríe recordando las tiritas que tuvo que repartir. Entonces comienza a recordar las historias que se contaban, las noches interminables rodeada de tanta gente amiga, las canciones, las aventuras. Tan ensimismada estaba que no se percató de que alguien la seguía hasta que una sombra se interpuso en su camino. Su primera reacción fue de miedo, quién sabe qué habría podido suceder en esas cavernas durante todo ese tiempo. Lentamente se giro en dirección a la sombra para descubrir dos enormes ojos y unos afilados dientes brillantes.
- Ocean2!! Eres tú!! Qué alivio…
El cocodrilo regañó a la joven por haberle dejado solo tanto tiempo con ese dragón dormilón, pero pronto se le pasaría el enfado al comprobar cómo sus antiguos amigos bajaban de vez en cuando a visitarle y, más valía hacerlo, llevarle un trozo de carne bien fresco.
- Ve pensando qué quieres hacer con esa habitación del fondo que se está construyendo.
Ante la mirada atónita de la muchacha, Adara le sonríe mientras coge su mano para llevarla hasta una habitación que, aún en fase de construcción, permite ya hacerse una idea de su forma y naturaleza. Cuando Akane se asoma al interior lo primero que ve es un enorme agujero en la pared, claramente será una ventana de forma ovalada con vistas al bosque. Al pasear su mirada por el resto del habitáculo comienza a pensar qué hará…
- ¿Por qué? – pregunta mirando a la camarera.
- Porque creo que mereces un rincón exclusivo para ti, donde puedas refugiarte en las tormentas y donde puedas gritar de rabia y alegría. Akane, esta habitación es sólo un trocito de la Taberna, pero es tu trocito, hasta ahora únicamente Rizzix tenía uno, el resto nos hemos ido adaptando al espacio, pero tú, que eres el Alma, te mereces el tuyo propio.
Adara deja a solas a Akane para que vaya pensando cómo dejar la habitación cuando esté terminada. Se encamina hacia el centro del salón principal y abre la trampilla, baja al subsuelo, enciende una antorcha y comienza a buscar al cocodrilo. Mientras camina y respira la humedad comienza a recordar tiempos pasados cuando, hace ya diez años, las visitas al sótano eran asiduas. Sonríe recordando las tiritas que tuvo que repartir. Entonces comienza a recordar las historias que se contaban, las noches interminables rodeada de tanta gente amiga, las canciones, las aventuras. Tan ensimismada estaba que no se percató de que alguien la seguía hasta que una sombra se interpuso en su camino. Su primera reacción fue de miedo, quién sabe qué habría podido suceder en esas cavernas durante todo ese tiempo. Lentamente se giro en dirección a la sombra para descubrir dos enormes ojos y unos afilados dientes brillantes.
- Ocean2!! Eres tú!! Qué alivio…
El cocodrilo regañó a la joven por haberle dejado solo tanto tiempo con ese dragón dormilón, pero pronto se le pasaría el enfado al comprobar cómo sus antiguos amigos bajaban de vez en cuando a visitarle y, más valía hacerlo, llevarle un trozo de carne bien fresco.
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